El marketing es técnico. Necesita líderes técnicos
En bastantes ocasiones, los productos que queremos vender son complejos. Y no solo por las características propias del producto, sino por los segmentos a los que queremos llegar.
Imagina por un momento estar en NVIDIA y tener que vender tarjetas de video a distribuidores mayoristas. Seguramente no puedes simplemente leerles las características que se imprimen en la caja.
Para sentarte en la mesa con ellos necesitas saber qué es y cómo funciona un núcleo CUDA, cómo puedes sacarle el mayor provecho a DIRECTX o contarles sobre la última técnica de texturas comprimidas para videojuegos.
No es una venta sencilla porque el producto no lo es, y porque los compradores posiblemente saben más que ti sobre tarjetas de video.
Entonces, ¿Cómo se debería conformar ese equipo de marketing? ¿Es el CMO que sube a un escenario en el CES la persona idónea para liderar la estrategia?
La respuesta, al menos en NVIDIA, es que necesitan perfiles técnicos para hacer cosas técnicas. Así contrataron a Alex Ziebert, Gerente de Technical Marketing para LATAM.
Pero yo lo analizo más allá…
El marketing actual evolucionó hasta convertirse en un tema netamente técnico. Un reporte reciente de LinkedIn lo demuestra.
Estoy convencido de que no puedes liderar equipos de marketing únicamente subiéndote a escenarios o dando entrevistas. Necesitas arremangarte las mangas, entender y usar tecnología.
Las posibilidades de mejorar tu estrategia de marketing se incrementan si entiendes qué es un API y cómo funciona REST, cómo configurar una conversión en GA o definir un UTM. Cómo automatizar un proceso con N8N o crear un workflow de nurturing automatizado.
Y, por supuesto, necesitas usar Inteligencia Artificial.
Pero toma en cuenta que muy pocas personas en el mundo saben crear una red neuronal o un LLM. Esa no es tu función. Lo único que debes asegurar es que la IA automatice tus operaciones y escale tus resultados a través de herramientas ya creadas.
El riesgo de liderar sin el factor técnico
La decisión de Elon Musk de reorientar X hacia una cultura de ingeniería ‘hardcore’ es un caso de estudio.
Mientras que los reportes iniciales de despidos por falta de competencias técnicas fueron criticados, la directriz era clara: la competencia técnica era el nuevo estándar.
Es una decisión polémica (como todo lo que hace Musk) y, en ciertos casos, pienso que acertada.
Si bien programar no es una necesidad para gerenciar un grupo de ingenieros (como lo demuestra Scrum y un millón de PO no técnicos allá afuera), definitivamente ayuda a tomar mejor decisiones.
Ese conocimiento beneficia al producto de varias maneras. Por ejemplo:
- Agilidad en la operatividad al hablar todos un mismo idioma.
- Historias de usuario precisas con criterios de aceptación afinados.
- Priorización acertada al tener argumentos para medir el esfuerzo.
- Mantenimiento del backlog con una división óptima de tareas.
Y, lo más importante: entender el “cómo” y el “por qué” de las cosas ayuda a que el PO solucione problemas con más información, herramientas y habilidades.
Sucede exactamente lo mismo en marketing.
Un líder que entienda conceptos técnicos puede solucionar problemas con creatividad, ganar agilidad en la operativa, priorizar mejor las tareas, evitar que su equipo caiga en burnout o frustración, y más.
Es imprescindible recordar: no es lo mismo entender el “cómo” y el “por qué” que confiar ciegamente en lo que otra persona hace solo por desconocimiento.
Esa, es una gran diferencia.